martes, 12 de junio de 2012

Asaltatumbas.


Érase un hombre pobre, que vivía en un pequeño pueblo de la región de Vitoria en el País Vasco. Todos le conocían como “asaltatumbas”, y no se llevaba bien con nadie.

Un día yendo hacia la iglesia vio un ataúd sin el difunto, pero estaba llena de dinero. Se metió dentro y fingió estar muerto, y todo el mundo empezaba a llorar su “muerte”. Pasadas unas horas vinieron dos hombres de aspecto sospechoso, uno de ellos iba con una pala y el otro con un saco. Entonces uno de ellos dijo:

-         Señor, creo que el difunto se ha movido.-

     A lo que el otro le respondió:

-No digas tonterías, esta muerto y punto.

Se disponían a robar la pequeña ataúd pero asaltatumbas se levantó y los ladrones salieron huyendo despavoridos.

Entonces le recompensaron por haber ayudado a detener a los ladrones. Entonces dijo:

-Eskerrikasco.

                                           Fin.


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